Jose Luis Sampedro: El Mercado y la Globalización (I)

Este libro editado en el año 2.002 el profesor Sampedro ya anunciaba y alertaba, lo que ocurriría con el Mercado y la Globalización. Sampedro desvela los entresijos de la economía de mercado para que podamos afrontar cuestiones tan relevantes hoy día como la globalización y sus efectos en la sociedad actual. Con una eficacia narrativa no exenta de rigurosa claridad, el profesor Sampedro se muestra convencido de que no vivimos el fin de la historia sino, bien al contrario, su permanente evolución y cambio. Por eso cabe anunciar serenamente que otro mundo es seguro. Pues, como cantó el poeta: <No es hacia abajo, ni hacia atrás, la Vida>.

El Mercado y la Globalización

Con la caida del muro de Berlín y el derrumbamiento soviético desapareció el único gran rival opuesto a la expansión del capitalismo que, desde entonces, ha intensificado con la nueva tecnología informatica su dominio sobre los mercados mundiales, organizando una red especulativa y financiera no controlada por los gobiernos en virtud de medidas liberalizadoras. Los ideólogos y beneficiarios del sistema afirman que esa red, conocida como Globalización, conducirá a la riqueza para todos y, además, es consecuencia inevitable del progreso técnico.

¿Son verdaderas esas afirmaciones o son teorías elaboradas para justificar el acaparamiento de poder y de riqueza? El hecho es que frente a esa filosofía de mercado sin controles se alzan numerosos objetores para recordar que cada año es mayor el foso entre paises ricos y pobres, sacando a colación además temas tan importantes como el medio ambiente, las epidemias o el genocidio, que únicamente se resolveran globalizando lo esencial para la existencia humana y no solo la rentabilidad económica. Esta corriente exige por tanto otra globalización, más general, y un uso más equitativo de la tecnología. De ese modo, quizas otro mundo fuera posible, un mundo dominado por la razón y la igualdad.

Una red mundial

1. Globalización es el nombre dado a la más moderna, avanzada y amplia forma del mercado mundial. El sistema en el que se ha liberado al máximo la circulación de flujos financieros y monetarios; con ciertas limitaciones y controles también de los movimientos de mercancías y, más restringidamente aún, los desplazamientos de trabajadores. Esa libertad financiera es decisiva para el sistema, pues fomenta sus operaciones especulativas por cuantías muy superiores al valor total de las mercancías intercambiadas mundialmente. El objetivo de los operadores no es tanto incrementar la producción de bienes para elevar el nivel de vida colectivo, como multiplicar sus beneficios aprovechando diferencias en los tipos de cambios. En ocasiones, se llega incluso a provocar o explotar desestabilizaciones y hasta crisis monetarias con autenticos ataques especulativos, que los gobiernos afectados no pueden atajar por la superioridad de recursos de los atacantes y porque los poderes políticos, como ya se ha dicho, han venido abdicando cada vez más de su capacidad de legislar contra tales operaciones.

2. Ese gran mercado globalizado funciona como una red de intensas relaciones económicas que, articulada por los nuevos medios informaticos, agrupa una buena parte de la actividad mundial e influye, más o menos indirectamente, sobre las entidades no incluidas en la red. Como todos los mercados, en ese espacio operativo unificado por la instantaneidad de las comunicaciones, ocurre lo ya comprobado para cualquier otro tipo de intercambio: la liberalixación sólo significa libertad real para los más fuertes xon mayor potencia económica. Y como en ese espacio los gobiernos han renunciados al control sobre transferencias financieras, quienes deciden son las grandes instituciones privadas, bancarias o fondos de pensiones o inversión, además de especuladores con nombres y apellidos, dueños de sumas multimillonarias, que utilizan contra cualquier Bolsa o moneda donde se encuentren beneficios.

3. ¿Como se ha llegado a esa situación? Primero, por la tecnología de la información que permite comunicaciones instantaneas de las cotizaciones y noticias o factores con repercusiones sobre la situación económica o sus perspectivas, lo que provoca reacciones inmediatas de los grandes operadores, seguidos por los demás. Estas facilidades no significan que se verifique la transparencia total supuesta en el mercado perfecto pues, por el contrario, la complejidad y abundancia de medios en la red facilita tanto la desinformación publicitaria y estratégica como la información. Y en segundo lugar, como se ha dicho, esa decisiva tecnología comunicante puede ser utilizada a fondo por los grandes grupos financieros desde el momento en que los gobiernos más avanzados han renunciado al control de operaciones que, sin embargo, afectan profundamente a su gestión pública y a sus ciudadanos.

4. Esa libertad de acción financiera y monetaria ha ido consolidándose en los últimos decenios en virtud de leyes de liberalización presentadas más eufemísticamente como <desregularizadoras> y aprobadas por la creencia en la ideología del liberalismo económico, dominante en las más encumbradas instituciones académicas y seguida también por los grandes organismos internacionales. Aunque la utilidad esencial de esa teoría consiste en legitimar el poder del dinero, no es presentada como si tuviera las mismas virtudes democráticas del liberalismo político. Pero la realidad es que mientras en este último cada persona encarna un voto, en el liberalismo económico el <voto> coresponde a cada unidad monetaria y no a cada ciudadano. Por tanto, al dejar los gobiernos las manos libress al poder económico privado, los votantes han perdido el control democrático ejercido, en principio, mediante la elección de sus representantes y gobernantes: la globalización econçomica es totalmente antidemocrática.

5. Dicho de otro modo: el liberalismo político implica un planteamiento global de la vida colectiva y se manifiesta en todos sus aspectos (éticos, educativos, judidicos, etc.), pero al aplicar el principio liberal solamente a lo económico se cae en unreduccionismo que entroniza los mecanismos e intereses capitalistas como constitución fundamental de la sociedad, pasando lo demás a depender de ese fundamento. Contra esa dependencia, instaurada en favor del poder burgués, se alzaron las luchas sociales del siglo XIX, que arrancaron algunas concesiones en forma de legislación social y, ya en el siglo X, la potencia política y militar de la Unión Soviética refrenó los abusos del poder económico. Así, a los dos fenomenos propiciadores de la globalización en nuestro tiempo (la informatica y la desregulación) se ha sumado un nuevo factor: el desplome de la potencia comunista que ha dejado libre el paso a la expansión mundial del poder finaciero y especulador.

///sigue///  19 de Junio de 2.012

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