Archivo mensual: noviembre 2011

La Respuesta está en la Historia

Viendo el nuevo programa de Canal Sur; La Respuesta está en la Historia y en efecto es así, hay que ir a la historia para buscar soluciones a los problemas que hoy aquejan a la sociedad, que por cierto, con la rapidez que se ocasionan las noticias, en pocos segundos lo que fue de suma importancia deja de serlo, pero no por ello desaparece el hecho en si, al contrario, al no solucionarlo se agudiza cada vez más.

Y ante esta sugestiva invitación, por lo menos he ido a la historia para comprobar si las  crisis y recesiones son cíclicas y a consecuencia de que. 

El socialismo científico, nos permite estudiar el pasado, analizar el presente para poder afrontar en las mejores condiciones el futuro. Lo mismo que el marxismo analiza la situación concreta en el momento concreto. ¿Y esto que quiere decir? El marxismo no es un dogma de fe que hay que cumplir a rajatabla, al contrario, hay que adecuarlo y adaptarlo a los momentos actuales, solo así avanzaremos y aceleraremos el cambio de sociedad, acondicionando los medios que pone la Revolución Técnica de la Información  a progresistas, demócratas y trabajadores para desenmascarar a tantos listos que no inteligentes. Por todo ello, y a instancia de dicho programa, reproduzco y seguiré reproduciendo algunos fragmentos del economista Nikitin.

LA CRISIS GENERAL DEL CAPITALISMO

El lugar histórico del imperialismo

El imperialismo es la fase superior y última del capitalismo. Al definir el lugar histórico del imperialismo, los pensadores del siglo pasado señalaron que el imperialismo es una fase especial del capitalismo. Dicha fase tiene tres particularidades, a saber, el imperialismo es: 1) capitalismo monopolista; 2) capitalismo parasitario o descomposición; 3) capitalismo agonizante.

El rasgo fundamental del imperialismo es, como se ha dicho ya, la dominación de los monopolios. El monopolio une  empresas gigantescas, aúna el trabajo de centenares de miles de personas, tiene en cuenta los mercados de venta y las fuentes de materias primas y dispone de cuadros adiestrados y de hombres de ciencia. Los monopolios socializan la producción al máximo grado posible bajo el capitalismo. Pero este proceso gigantesco de socialización de la producción se basa en la propiedad privada sobre los medios de producción y responde a los intereses de un puñado de capitalistas. Las masas populares, lejos de obtener provecho alguno del enorme progreso de las fuerzas productivas, sufren la miseria y explotación, cada vez mayores.

El imperialismo no solo es capitalismo monopolista, sino también capitalismo parasitario, en descomposición. El carácter parasitario del imperialismo se manifiesta en el hecho de que la mayoría aplastante de los capitalistas no tiene el menor nexo con el proceso de producción. Viven una existencia ociosa, parasitaria. La mayor parte de los burgueses son personas que viven de los cupones del dividendo. En el periodo monopolista, los capitalistas se han convertido en poseedores de acciones, de obligaciones de empréstitos públicos o de otros valores que les proporcionan ingresos. La administración práctica de las empresas corre a cargo de personal técnico asalariado.

La putrefacción del capitalismo se manifiesta con la mayor fuerza en la incapacidad del capital para utilizar las fuerzas productivas existentes, asegurar el trabajo a los parados, aprovechar plenamente el potencial de producción. La descomposición y el carácter parasitario del capitalismo monopolista se manifiesta, además, en que aumenta la parte de la población activa ocupada en la esfera no productiva: el comercio, el sistema financiero, en los servicios personales de los capitalistas y en el aparato estatal. Por ejemplo, la parte de la población activa ocupada en los EE.UU. (sin contar la agricultura) aumentó del 25%, en 1.910, al 51,4% en 1.955. El carácter parasitario del capitalismo se manifiesta asimismo en la exportación de capitales, en el crecimiento del militarismo y en las guerras. Aumentan los recursos materiales que en lugar de invertirse en el fomento de la producción se emplean en la destrucción de las fuerzas productivas, y ante todo del hombre, la principal fuerza productiva de la sociedad. Así, en la primera guerra mundial resultaron 10 millones de muertos y 20 millones de heridos. Millones de personas murieron a consecuencia de las epidemias y el hambre. En la segunda guerra mundial hubo 32 millones de muertos y 35 millones de heridos. Tal es el precio que ha pagado la humanidad por los intentos de los imperialistas de solventar las contradicciones mediante la guerra. La descomposición del capitalismo se manifiesta asimismo en que la burguesía imperialista soborna sistemáticamente a costa de sus ganancias y mediante dádivas a una cúspide reducida de obreros calificados, a la llamada aristocracia obrera. Esta, apoyada por los burguesía, se apodera de los puestos de mando en los sindicatos y en otras organizaciones de la clase obrera. Junto con los elementos pequeñoburgueses, esa aristocracia obrera constituye un grave peligro para el movimiento obrero.                                                                                    Esto fue publicado hace más de sesenta años, dejo al lector para que vea si hay similitud con los acontecimientos actuales y de cualquier manera saque sus conclusiones.                                                      11 de Noviembre de 2.011

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Austeridad sí, pero para más Solidaridad

De siempre los pueblos más poderosos económicamente eran aquellos que estaban asentados en los suelos más fértiles, subsuelos ricos en minerales y tenían una buena flota extractiva del mar. Otros pueblos se hicieron poderosos belicamente olvidándose de la producción de alimentos y por consiguiente ocuparon y arrasaron a pueblos pacíficos y trabajadores, erigiéndose  en imperios para esquilmarlos, subyugarlos hasta hundirlos en la miseria y en la incultura; dividiendo a la humanidad en clases, y creando las jerarquías; Patronos-trabajadores, cleros, militares, jueces, policías, banqueros, etc. etc., y todos al servicio de la clase dominante, donde cada vez son más ricos la élite y más pobres la gran mayoría.

Ahora que días pasados, la población mundial ha superado los 7.000 millones de personas, es interesante estos otros datos para ver la evolución demográfica del planeta y el sistema político de la sociedad capitalista: En el año 1.800 éramos 1.000 millones y 130 años después en 1.930 creció a los 2.000 millones.  30 años después, en 1960 subió a los 3.000 millones. Ya 1.974 se creció a los 4.000 millones, que 1.987 superamos los 5.000 millones. 12 años más tarde en 1.999 se sobrepasó los 6.000 millones, y en 2011, 12 años después llegamos a los 7.ooo millones.

En todos estos años, la humanidad ha sufrido guerras, revoluciones, contrarevoluciones, falta de trabajo, hambre y miseria y a la sombra de estas lacras, los ricos cada vez más ricos. En suma, la sociedad capitalista sin saber ni querer superar este estadio de cosas, ha llegado al fin de su ciclo sin resolver los problemas que ellos mismos han creado y lo sufre la humanidad.

Austeridad sí; pero para ser más solidario

Aunque en la mente esté la humanidad, no podemos erigir una obra empezando por el techo, es decir; hay que empezar por nuestra casa, nuestro pueblo y nuestro país. Después habrá que irradiar a otros lugares los logros conseguidos, solo así, se podrá paliar el sufrimiento de los pueblos.

Pero no todo va a ser lamentaciones, todos tenemos la obligación de aportar ideas para dar salida y encontrar soluciones para fundamentar que la próxima sociedad sea más solidaria y justa.

Esta claro que el capitalismo no soluciona el problema del paro. En la dictadura había sobre 1.500.000 parados, si olvidar que también teníamos 3.000.ooo de emigrantes. En todos los años de democracia tampoco se dió solución al paro, en los años de bonanzas, nunca se bajó de los 2.000.000 y ahora con esta crisis provocada por los mercados financieros tenemos casi 5.000.000 de parados en España y en la zona euro casi el 10% de desocupados. ¿Y que hacer?. Si el sistema no soluciona el problema, alguien tendrá que tomar el timón y enderezar el barco, porque de lo contrario el vendaval reinante hundirá la nave y aunque llegue algunos trozos a la costa, será mejor arreglar el motor o las velas para llegar a buen puerto, y con seguridad, el antiguo timonel de la antigua nave será arrojado por la borda.

Trabajo para todos y Salarios Solidario

Si ya hemos visto, que como el pleno empleo es difícil de alcanzar, se impone el reparto del trabajo para todos, es decir; jornada laboral de cuatro horas y dos más como trabajo solidario para no grabar las arcas del estado, y al empresario le siga siendo rentable la medida. Con esta medida, que supone: 18.000.000 de cotizantes, más 5.000.000 que encontraran trabajo, suman 23.000.000 de trabajadores, que aportarían 46.000.000 de horas diarias para sufragar el coste del proyecto. Al mismo tiempo y en solidaridad con la sociedad, el salario medio iría en consonancia con la necesidad familiar. No podemos soportar que en algunas unidades familiares haya dos, tres, o cuatro miembros trabajando y en más de 1.000.000 de hogares no haya ninguno. Ni es justo ni es solidario, lo mismo ocurre con los ingresos; una pareja ingresa tres o cuatro mil euros y otras ningunos.

Medios de financiación

Si 5.000.000 de parados cobran una media de 700 euros-mes, supone 3.500.000.000 de euros, que al no salir de  las arcas del estado servirían para afrontar la nueva jornada de trabajo-parados, Además incluir, la adaptación de remuneración económica a los políticos; percibir igual salario que el que obtendrían en sus trabajos más la dieta justa para el desempeño de sus actividades.

Eliminar las subvenciones; solamente la iglesia se lleva 10.000.ooo.ooo de euros, bajar los presupuesto de los ministerios superfluos, cuando no suprimirlos. Lo mismo en las comunidades autónomas; adelgazar de personal, vice-consejeros, delegados provinciales, diputaciones y ayuntamientos.

Como se vera, los primeros en la solidaridad con sus congéneres son los que siempre se han apretado el cinturón y ya va siendo hora que todos aporten con arreglo a sus ingresos.

Los jefes, directores, delegados y demás personal directivo, por su responsabilidad, deberían ganar tres veces más que el salario medio, es decir; si el salario medio es de 1.200 euros, ellos ganarían tres mil seiscientos. Limitar por decreto el beneficio de bancos, entidades financieras, grandes empresas y profesionales independientes.

Eliminar festivos religiosos, puentes y acueductos, con una jornada de 4 más 2 horas y 30 días de vacaciones, no solo se mejora las condiciones laborales, si no que si partimos que la base del  capitalismo es; jornada de 8 horas-rentabilidad, con este sistema se mantiene las 8 horas de trabajo más 4 horas solidarias para cubrir los posibles desequilibrios que puedan surgir. En definitiva, recuperar una palabra en desuso; la Plusvalía, recuperarla para redistribuir las riquezas. Si los recursos que se extrae, (que extraen los trabajadores de la producción directa) de la naturaleza y su posterior transformación, es suficiente para la alimentación de la humanidad, porqué no somos más solidarios y redistribuimos estas riquezas.

Hasta ahora ocurre que los parásitos, el lumpen y demás son los que sin ser elegidos dictan las directrices políticas a gobiernos, sindicatos y partidos políticos que se han arrojados en los brazos de los mercados financieros y con ello a todos los ciudadanos, sometiéndolos a los vaivenes y caprichos del capitalismo financiero.

Se ha de entender, que esto son ideas sujetas al perfeccionamiento de los expertos, eso sí; expertos que su único interés sea el de la mayoría.

3 de Noviembre de 2.011

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