Formación cultural y política…

Estas reflexiones hace años que están plasmadas, me parece que con los acontecimientos de los últimos días toman actualidad. Pensaba modificarlos para actualizarlos, pero he preferido editarlo tal  como se escribió en su día. Solo en estas letras decir; que cuando en los partidos democráticos se instalan los tecnócratas fagocitan el trabajo desinteresados de muchas gentes. En fin que ellos se lo coman.

Siempre he sentido curiosidad por lo que nos rodea y los motivos por los cuales nos comportamos de una manera u otra. Hoy es fácil saciar la curiosidad porque tenemos los medios a nuestro alcance: Literatura, información, investigación, internet, etc. Lo único que hace falta es saber elegir bien y pensar sobre lo que nos dicen. Pensar y analizar las cosas para que no lo hagan por uno. Aquí está la clave para saber si lo que nos dicen es real o manipulación.

Una misma cosa se puede ver de dos formas distintas, pero no deja de ser una misma cosa. Del contenido de una botella se dice; que está medio llena o medio vacía, depende del estado de ánimo del que lo dice. Esta expresión es falsa e interesada. Si la botella está medio llena y se sigue llenando podemos decir que está medio llena. Pero si está medio llena y se sigue vaciando hay que decir medio vacía. Esto es lo correcto, lo otro es eufemismo.

Algunos políticos, tienen la virtud de destrozar las ilusiones para el acceso del hombre corriente a la vida pública, de siempre monopolizada por la élites del dinero, la clase social, el sexo y la sangre.

Cuando las condiciones les son adversas a los monopolizadores de la vida pública huyen y dejan para el hombre corriente el peligro, la lucha diaria y permanentemente con sacrificio.  Mucho costó conquistar algo que ahora nos parece elemental, como el sufragio universal, (un hombre un voto). Hubo una época que solo podía votar los propietarios, los hombres y los que disponían  de cierto nivel de educación. Ahora, en el lugar privilegiado en el que vivimos el derecho a la participación política no está sometido a ninguna de estas restricciones. No hay una acto que nos haga radicalmente iguales que el poder votar en secreto a unas candidaturas diferentes. El voto vale lo mismo, y lo mismo pesa en la determinación de la voluntad colectiva, cualquiera que sea la condición social, ilustración, renta e ideología de quien lo emite. Es la grandeza de la democracia.

El estado de estas premisas es que el reclutamiento de los cargos públicos tampoco ha de estar subordinado a criterios aristocratizantes.

Desde posiciones conservadoras, (y no solo está en la derecha) se suele cuestionar la valía de los cargos públicos por el mero hecho de que no hayan podido recibir una formación académica adecuada. Les parece que nadie puede ser un buen alcalde, parlamentario, diputado o ministro si no tiene un par de títulos universitario colgado en su despacho. O que un autodidacta, que le da veinte vueltas a toda una promoción de licenciados está incapacitado para ejercer cualquier cargo público porque no conoce nada más que los rudimentos de la informática.

En la foto, Yolanda Peinado, actual Delegada Provincial de Cultura de la Junta de Andalucía.

Tampoco hay que exagerar, que es lo que se está haciendo. En la Junta, en el Gobierno y en los Ayuntamientos se percibe una tendencia acusada a obviar el nivel cultural, -no digo académico, sino cultural- de las personas a la hora de designar cargos públicos. Basta con que disponga de una posición en la vida orgánica del partido gobernante de turno o se pertenezca a alguna cuota establecida para que uno sea nombrado responsable de lo que tercie, aunque de lo que tercie no tenga ni la más mínima idea ni haya sido nunca objeto de la más ínfima de  sus inquietudes.

Si la formación es empírica, necesariamente no se tiene que ser medico para ser ministro de sanidad; el ser medico no le ningún marchamo de tener conocimiento político sobre la misma. Lo ideal sería ser un buen profesional de medicina y conocedor de la problemática de la sanidad, pero se da la circunstancia que los buenos profesionales no se dedican a la política. Afortunadamente.

Al profesional de la política al faltarle conocimiento de la misma y regularmente no ser muy buenos gestores, suelen caer en manos de los técnicos, convirtiéndose estos en técnicos-políticos. Cuando el técnico se mete en política se olvida de su cometido y se convierte en director de obras, desplazando a los técnicos a otro nivel. Para no cansar al lector, que saque sus propias conclusiones, piense y ocupe el lugar que le corresponde en la sociedad relegando a tanto listo que no inteligente.

Se dice que el que está más informado ostenta el poder, pero si el informado no analiza la información, se convierte en contador y correveidile y esto le sirve para ocultar su analfabetismo integral ilustrado y lo utiliza para medrar en los círculos de poder.

Da pena ver los espectáculos diarios a los que estamos siendo bombardeados y el final siempre es el mismo: te quito para ponerme yo.

6 de abril, 2.011

1 comentario

Archivado bajo Política

Una respuesta a “Formación cultural y política…

  1. Karakulo

    Si creo que existen autodidactas mas capacitados que los que tienen titulitis.Pero el caso de Yolanda Peinado precisamente no es el de un autodidacta.

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