El precio de la libertad (y II).

///continuación/// II

Otra vez turismo gratis y este viaje es más largo. Otra vez el penal, y Córdoba, Jaén, Madrid, Segovia y Palencia, ya no hay cuerda de presos, ahora nos llevan en autobús.

–Hay que luchar por el Estatuto del Preso Político.

¿Por el estatuto de que? Por lo que hay que luchar es por la libertad. También te va autocondenar.
Ya ha llegado el correo y no nos dan las cartas.

–Es que tienen que censurarlas los malditos.
–A la niña le ha salido otro diente y ya da los primeros pasos, la estoy enseñando a que diga papá. ¡¡’Franco, Franco, Franco… maldito seas.!!
–Los comunistas nos tenemos que oponer a la entrada de España en el Mercado Común.

Hombre tu que entiende por las políticas de reconciliación; porque yo creo en ella y si no es así no se que hago en este partido, o por lo menos a la vera de los que piensa de otra manera.

–Pues los comunistas nos tenemos que diferenciar de los demás.

Claro que si, mira, cuando me detuvieron, mi patrón fue a la cárcel para que me soltaran. La gente de mi pueblo se encerraron en la iglesia pidiendo mi libertad y no todos eran comunistas. ¿Y sabe porqué?, porque aplicaba las políticas de reconciliación nacional y la gente me creía. ¿Como podemos decir una cosa y hacer otra? El sentido común de la mayoría de impuso y desde las cárceles se apoyó la política de ingreso en el MCE.

La ETA está entrando en una dinámica indiscriminada en los atentados, una cosa era Melitón Manzana, los chivatos y torturadores y otra muy distinta hacía donde están llevando los atentados. Además lo único que comparten con nosotros es la comuna, participan en la asamblea de presos políticos y nada más. Se creen superiores a los demás.

A la izquierda, antigua Cárcel de Segovia.

Fugi, a mi me importa tres carajos que haya matado a un guardia civil y hayas intentado fugarte, seas un chicarrón del norte con boina y todo lo que quieras, pero siendo del Sur he guardado en mi casa a compañeros tuyos y mis hermanas eran las que le llevaban la comida a los presos en el Penal de El Puerto. Y nosotros sin pistolas y a cara descubiertas nos enfrentábamos a la Guardia Civil, conque dejate de tonterías que sois revolucionarios pequeños-burgueses.

Partido Comunista Internacional (PCI), Bandera Roja (BR), Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Movimiento Comunista (MC), PCE, CCOO. ¿Y PSOE y UGT, ¿donde están, existen?

–Si existen pero están en Francia. Rodolfo Llopis es el secretario general.

Escucha Riobo, a ti como te gusta el pulpo, a la gallega o con una gallega.
A Manolo Amor no le gustan los conejos caseros. ¿Que tonto no?

–Este andaluz siempre de cachondeo.

Joseba, porque en vez de quemarte a lo bonzo en Anoeta delante de Franco no lo quemaste a él.

Hola María, espero que al recibo de esta estés bien, yo me encuentro estupendo. Me han comunicado que para San José me trasladan a Palencia. Una vez allí salgo a trabajar y en cuanto tenga algún dinero te vienes conmigo. Esta carta es solo para ti, que aunque me acuerde de todos nunca tenemos tiempo para nosotros… Te imaginas mirarnos a los ojos en silencio, que tiempo  hace ya.

Te quitan el cuerpo, te quitan la palabra escrita, lo que no te pueden quitar es pensamiento y los recuerdos.

Pared y más paredes, altos muros, gruesas puertas: No se entierran vivos a los hombres.
Forjando una justa verdad,
los hombres por un buen camino,
pero llega la fiera injusticia a doblarle su noble destino.

Anitgua cárcel de Sevilla.

El maestro; estamos preparando su expediente para su libertad condicional. Su comportamiento aquí es correcto. El informe del trabajo muy bueno; trabajador, buen compañero y lo aprecian. Si pongo todo esto el consejo de ministro lo ven peligroso y no le dan la libertad. ¿Que le pongo?

El preso: –Ponga usted la verdad, si por eso no me dan la condicional que le vamos hacer.
El cura: –Es usted creyente.
El preso: –Estoy bautizado.
El cura: –Va seguir usted en el Partido Comunista.
El preso: –Yo no quiero venir más a la cárcel.
El director: –D. Julián me ha dicho que usted es un buen muchacho, trabajador y le ha enseñado a su hijo Javier el oficio. El informe del maestro es muy bueno, pero el del cura me pone que no está rehabilitado todavía. El mío va en base a lo que me dice D. Julián.
El preso: –Mire usted D. Jesús, usted es el director de la cárcel y yo el preso, llegará el día que siga siendo director de cárcel y yo esté liberto. Pero ahora ni usted es libre para expresar sus sentimientos ni mi mente está encadenada para callarme; se ha portado usted muy bien con nosotros, me gustaría conocerlo en otra circunstancia.

Castilla es sombría y triste, sus gentes adusta y temerosa, he intentado hacer proselitismo y nada. Al tiempo me doy cuenta que solo se lucha en Andalucía, Galícia, Asturias, País Vasco, Cataluña, Valencia y Murcia. Solo en las zonas bañadas por el mar. La España del interior está horrorizada, solo Madrid se salva y creo que es por el crisol de cultura que representa.

Mañana viene mi mujer.
–Entonces mañana habrá fuegos artificiales.
–Hombre, esperemos que no sean artificiales.
–Tened cuidado, no aumentad la familia.
Ernesto me ha recetado la píldora, como es catedrático de ginecología espero que en la farmacia no pongan pega.

–Somos luchadores y en la cárcel hay que luchar…
No, en la cárcel hay que sobrevivir, hacernos respetar y luchar en la calle, que veremos de los que estamos aquí lo hacen.

–Estando Manolo Amor en la cárcel del Ferrol un coche mató a su hijo.
–¿Cuantos años tenía?
–Siete.
–Joder.
–No lo dejaron ir al entierro los cabrones.
Ahí si que hay que luchar, es una injusticia, inhumano; el único hijo que tenía.

Tensión, mucha tensión, el dolor se rumia por dentro, aflora el odio. Si el cuello cae en las manos,  cualquiera de ellas lo hubiese apretado; D. Francisco, aunque sea por la Gracia de Dios. Es verdad, las penas presas, dos veces penas.

–Justi a un amigo de mi jefe le hacen falta albañiles, dile a Mari que vaya para que te reclame.
–Mañana cuando salga habla con Mari, te espera en el bar Bahía.
Justi se colocó y alquilamos un piso para nuestras mujeres y sirvió de picadero para los compañeros con sus compañeras cuando venían a visitarlos.

–¡Marroquín!, el director quiere hablar contigo. –Dígame D. Jesús.
–Vengo observando que su celda no tiene cera.
–No señor, la limpio con lejía.
–La cama tampoco la hace.
–Si señor, la hago al mediodía, para que se ventile, lo hago así porque se lo vi a mi madre.
–También he visto periódicos y literaturas clandestinas.
–D. Jesús que le digo…
–Que sea más prudente.
–Si señor lo seré.
–Tiene la celda como un bar.
–D. Jesús el sábado y el domingo no salimos a trabajar y me imagino que usted sabe que hacemos tertulias.
–Si, si, tertulias.
–Bueno hablamos de nuestras cosas.
–Pero todos no participáis en esas charlas.
–No, solo algunos.
–Y se habla alrededor del Magno.
–Es que es mi tierra D. Jesús.
–Pues me gustaría tomarme una copa con ustedes. –Cuando quiera D. Jesús, pero nosotros nos tomamos una copa y hablamos.
–No os importa que vaya.
–En absoluto. Pero no fue.

Mañana viernes entro en consejo de Ministros, si lo aprueban: el sábado en libertad condicional. Sábado 18 de agosto de 1.973, desde aquel 23 de enero de 1.970  han pasado más cosas.

El Puerto de Santa María, 24 de marzo de 2011

Los fragmentos poéticos son de Manuel Gerena.

1 comentario

Archivado bajo Cárcel, Charlas y reflexiones

Una respuesta a “El precio de la libertad (y II).

  1. Un fuerte abrazo desde Madrid, Miguel. Con cariño. Ignacio Gago

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