A las sombras de los más hermosos árboles suelen crecer las setas más venenosas.

Vázquez Figueroa escribe en su libro: ‘El Agua Prometida’.

«Y entre lo mucho que yo ignoraba estaba el hecho de que el movimiento ecologista nacido tiempo atrás con el loable propósito de preservar para las generaciones futuras el único planeta que tenemos, se ha ido diversificando con el paso de el tiempo en cuatro ramas claramente definidas:

  • El ecologismo de los ecologistas serios, estudiosos, sacrificados y conscientes, que sueñan con dejarles a sus hijos un mundo mínimamente habitable, y que no dudan a la hora de jugarse incluso la vida por conseguirlo.
  • El ecologismo de los ecologistas de salón, que suelen oír campanas y no saben donde, limitándose a repetir confusos argumentos que les llegaron a través de los medios de comunicación.
  • El ecologismo de los políticos, que busca todo tipo de excusas, a menudo malintencionadas y pintoresca para oponerse a cualquier iniciativa proveniente de un partido rival y por último, y como subespecie más evolucionada,
  • El ecologismo de los “golfos, que tan solo lo usan en su propio beneficio a base de chantajear a su posible víctima atemorizándola con la denuncia y el escándalo.

Estos últimos constituyen sin lugar a dudas el grupo más peligroso, puesto que han hecho de sus arteras la más sucia de las profesiones, ya que serían capaces de incendiar un bosque con tal de que lo nombrasen “asesores” de cualquier departamento de medio ambiente, o envenenar a los animales de una reserva natural si con ello consiguiesen entrar a formar parte de su patronato directivo.

Alberto Vázquez Figueroa.

Amenazan y extorsionan en busca siempre de protagonismo personal o algún otro tipo de compensación, y si no se les neutraliza acabarán por organizar una autentica caza de brujas al estilo del peor “maccartismo” de hace medio siglo.

Y a mi modo de ver, la más nefasta consecuencia de este último tipo de rastreras acciones, se centra en la evidencia de que a la larga, de tanto insistir sobre un proteccionismo abusivo y mal entendido, se produce en el ciudadano de a pie una lógica reacción de rechazo que acaba por perjudicar a la labor bien hecha, sincera y sensata». Alberto Vázquez Figueroa.

1 comentario

Archivado bajo Ecología vs Ecologismo, Sociedad

Una respuesta a “A las sombras de los más hermosos árboles suelen crecer las setas más venenosas.

  1. Orache

    Michael Crichton llama “terroristas” a los ecologistas

    El escritor estadounidense Michael Crichton, autor de “Jurasic Park” o “Mundo Perdido”, entre otras, cuestiona en su novela, “Estado de Miedo”, la existencia del calentamiento global de la tierra y duda de las bondades de los ecologistas, a los que considera auténticos terroristas.

    “Estado de Miedo” ofrece las dosis de intriga, crímenes y conspiraciones habituales en otras obras de Crichton, pero con una novedad importante: también es una novela con un claro trasfondo de tesis científica, ya que el autor pone en duda que realmente exista el problema del calentamiento de la tierra.

    De hecho, el autor ha confesado en una entrevista con Efe: “Estuve pensando durante mucho tiempo la posibilidad de hacer un ensayo científico, pero finalmente opté por escribir una novela porque es como mejor me expreso”.

    La obra narra la historia de una asociación ecologista respaldada por caras conocidas -entre ellas un millonario que ha encontrado el sentido de su vida en financiar la causa medioambiental-, algunos de cuyos miembros no dudan en pasar a la acción terrorista para defender planteamientos ecologistas basados en la falsedad de las teorías sobre el calentamiento global.

    “El mayor reto al que se enfrenta la humanidad es distinguir entre la realidad y la fantasía, entre la verdad y la propaganda”, ha dicho Crichton, que ha destacado que con “Estado de miedo” pretende “aportar un poco de luz a algunas de esas falsas verdades, y lo hago desde un profundo estudio del tema, que me ha ocupado más de tres años de investigación”.

    El autor persigue que el público se cuestione y reflexione acerca de hechos que se dan como ciertos sin saber si realmente lo son: “Hace unas décadas nos avisaban del peligro de una nueva era glacial y ésta nunca llegó. Quién nos dice que a lo mejor sea falsa la amenaza del calentamiento global del planeta?”, se pregunta.

    Precisamente este argumento es el que ha hecho que la publicación del libro en Estados Unidos haya estado precedida por la polémica.

    “Sabía que el libro podía generar un gran número de críticas al tratarse de un tema tabú -ha confesado Crichton-, pero lo que no entiendo son los ataques personales, porque estoy seguro de que si hubiera dicho, por ejemplo, que la luna está hecha de queso nadie me hubiera hecho ni caso, por qué se escandalizan entonces? No lo sé”.

    Pero no se limita a cuestionar la gravedad o la existencia del calentamiento del planeta, sino que da un paso más y se pregunta si “en el caso de que fuera cierto y nos enfrentáramos a un aumento de las temperaturas que pudiera ponernos en peligro, qué podríamos hacer para ayudar a quienes nos sucederán dentro de un siglo?”.

    Crichton concluye que “no podemos hacer nada por controlar la naturaleza, ya que ésta nunca estará en la mano del hombre y hay catástrofes ecológicas que no podremos evitar ni ahora ni nunca, y ante ellas tan sólo hay una opción: huir”.

    Sus teorías sobre la inexistencia del calentamiento del planeta ya quedaron claras en 2003 en varias conferencias muy criticadas por los seguidores de las “teorías verdes”.

    En una de ellas, la que pronunció el 15 de septiembre de ese año en San Francisco (EEUU), Crichton afirmaba que “los argumentos ecologistas se basan en creencias. Por desgracia, actualmente una de las religiones más poderosas en el mundo es el ecologismo y, como en toda religión, existen fundamentalistas que creen que su ruta es la única correcta y que todos los demás están equivocados”.

    El autor considera que “el fundamentalismo es peligroso por su rigidez y su impermeabilidad a otras ideas, por eso es necesario sacar al ecologismo del contexto religioso, de las fantasías míticas y las predicciones apocalípticas y empezar a hacer ciencia pura”.

    Crichton cree que “antes de gastar millones y millones de dinero para solucionar un problema que ni siquiera sabemos si existe, deberíamos invertir en aquello que tiene repercusiones inmediatas, en la pobreza, en el hambre en el mundo o en el sida, que son problemas totalmente contrastados y reales”.

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